La ubicación de una planta ahora se define por la infraestructura aduanera y el control documental
Lourdes Salazar y Vera
Lourdes Salazar y Vera

El Nearshoring se ha convertido en una conversación constante dentro de los sectores industrial y logístico. México aparece en los titulares como uno de los grandes ganadores de la reconfiguración productiva. El reto práctico es lograr la competitividad esperada a través de las herramientas adecuadas.

La industria manufacturera tiene una sola pregunta: si las ventajas geográficas y comerciales del país son realmente superiores frente a los costos logísticos, los tiempos de validación aduanera o la carga fiscal acumulada que implica relocalizar sus plantas.

En ese punto se hace evidente que el reto no está en mudarse a México, sino en operar con una arquitectura que traduzca el marco regulatorio en eficiencia real y competitiva.

México, centro del reacomodo productivo global

México combina factores que ningún otro país de la región ofrece: proximidad con el mayor mercado de consumo del mundo, una red de más de una docena de tratados comerciales y una base industrial madura.

Según la Secretaría de Economía, la Inversión Extranjera Directa manufacturera alcanzó niveles récord en 2024, impulsada por proyectos automotrices, electrónicos y de dispositivos médicos.

 

Sin embargo, esta posición privilegiada no garantiza resultados por sí sola. La geolocalización del país atrae plantas, pero la competitividad se construye dentro de las empresas que logran alinear logística, fiscalidad y cumplimiento aduanero en una sola estructura operativa. Ahí se define la verdadera ventaja del Nearshoring.

IMMEX: el esqueleto operativo del Nearshoring

Los programas IMMEX son y seguirán siendo la columna vertebral del modelo exportador mexicano. El beneficio de importar insumos sin pagar impuestos al comercio exterior, siempre que los productos finales se exporten tras su proceso de transformación o ensamblaje, ha sido un elemento clave de la industria manufacturera. Ese diferimiento, bien administrado, representa flujo de efectivo y continuidad productiva.

Su valor no radica solo en el beneficio fiscal, sino en la flexibilidad logística y aduanera que ofrece. Un programa IMMEX correctamente estructurado sostiene la operación diaria, mantiene la trazabilidad de los materiales y otorga estabilidad frente a las auditorías.

En el Nearshoring, esa estabilidad es parte del costo de oportunidad que define si una empresa puede o no sostener sus márgenes.

PROSEC: reducción arancelaria con visión estratégica

Los Programas de Promoción Sectorial (PROSEC) han complementado históricamente al IMMEX al permitir la importación de insumos no originarios conforme a los tratados de libre comercio celebrados por México, con un arancel preferencial.

Esto aplica tanto para productos de venta nacional como para aquellos de exportación. Así las cosas, el PROSEC y sus Reglas Octavas agregan una vía de competitividad que muchas compañías subestiman: producir desde México para el mundo, sin sacrificar rentabilidad.

 

Cuando una empresa integra simultáneamente IMMEX y PROSEC, obtiene una arquitectura dual: el primero difiere aranceles; el segundo los puede reducir o eliminar por completo. En conjunto, ambos esquemas generan eficiencia fiscal y certidumbre operativa.

Aquellas compañías que entienden esta interacción no solo verifican el cumplimiento con sus obligaciones al amparo de dichos programas, sino que transforman dicho cumplimiento en una ventaja estructural.

Flujo de efectivo y control digital: la nueva eficiencia

Otra ventaja del IMMEX es que permite acceder a una Certificación en materia de IVA e IEPS, que a su vez posibilita el diferimiento del IVA y su acreditamiento inmediato, cambiando la lógica del flujo financiero en las empresas exportadoras.

No obstante, mantener estos beneficios depende del control documental y del cumplimiento digital.

 

El manejo del sistema de control de inventarios de mercancías de importación, comúnmente conocido como el “Anexo 24” y los sistemas automatizados de trazabilidad son hoy piezas centrales. No se trata solo de registrar entradas y salidas, sino de mantener sincronía y congruencia entre los sistemas ERP y SAT, los pedimentos y la lógica de la operación real y del día a día de una planta productiva.

Las compañías que gestionan su información en tiempo real minimizan riesgos de suspensión, mejoran los tiempos de auditorías internas y externas y convierten la trazabilidad en parte de su rentabilidad.

Logística y aduanas como activos de cumplimiento

La cadena de suministro dejó de ser un costo para convertirse en un activo regulatorio. Cada traslado físico debe corresponderse con un movimiento aduanero y contable perfectamente trazable. Esa relación entre logística y cumplimiento es la que hoy define la eficiencia operativa.

La planeación aduanera es hoy una decisión estratégica. La elección de controles y mecanismos de cumplimiento impacta directamente en los plazos, la seguridad y los costos.

La ubicación de una planta como parte del Nearshoring, ya no se define solo por la disponibilidad de terreno o mano de obra, sino por la infraestructura aduanera y la capacidad de operar dentro de un esquema de control.

Ecosistema local y perspectiva global

Integrar proveedores nacionales bajo los beneficios de IMMEX y PROSEC es una oportunidad para elevar el contenido local sin perder incentivos fiscales. Esto significa llevar el Nearshoring a un nivel más profundo dentro del país.

Este paso no solo fortalece la cadena de suministro, sino que contribuye a la consolidación de un ecosistema industrial más robusto y al cumplimiento de las reglas de origen de los productos de exportación.

 

Un ganar-ganar cíclico para la industria, logrando la reducción de costos logísticos y aduaneros al máximo.

A escala internacional, México mantiene una ventaja difícil de replicar. Países como Vietnam o Malasia se han caracterizado por ofrecer incentivos temporales, mientras que en México se ha creado una arquitectura legal permanente, que ha evolucionado con visión de desarrollo.

El sistema de fomento a las exportaciones ha madurado hacia una estructura estable, que combina apertura comercial con mecanismos de control y verificación.

Del esquema al ecosistema competitivo

Así las cosas, debemos tener muy claro que el éxito del Nearshoring no se mide en nuevas plantas, sino en arquitecturas operativas que sostienen la competitividad a largo plazo.

IMMEX y PROSEC, junto con la CIVA y las Reglas Octavas, no son simples programas administrativos, sino herramientas de diseño estratégico que permiten mantener márgenes y reducir incertidumbre.

 

En un entorno donde los costos logísticos y regulatorios pueden definir la permanencia de un proyecto, las empresas que integran su estructura fiscal, productiva y aduanera están mejor preparadas para sostener la ventaja.

El futuro del Nearshoring en México dependerá de quienes comprendan que la competitividad no se decreta: se diseña a través del control y el cumplimiento de los programas IMMEX y PROSEC.

FUENTE-THELOGISTICSWORLD

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